Quilmes, con 2 goles de Romeo, y 1 de Cauteruccio, venció 3-1 a Newells, en el Centenario, y de esta manera consiguió su primera victoria en el torneo.
De una vez por todas llegó la ansiada victoria, que tanto se hizo desear. Quilmes, se pudo sacar la mufa y la gente pudo, por fin, deshacerse de toda la angustia acumulada en el torneo y soltar el grito que, una y otra vez se negaba en este Clausura 2010.
El cervecero, arrancó el partido llevándose por delante a su par rosarino. Tanto es así que, en los primeros minutos de juego, genero 6 corners a su favor. Sin buen juego, pero con mucho empuje, el equipo de Caruso Lombardi, se fue acercando al arco de Peratta, hasta que a los 22 minutos, Diego Torres se escapó por derecha y fue derribado. El mismo Torres, se encargó de poner el centro en la cabeza de Romeo, que con un movimiento excelente, digno de un goleador de raza, puso la pelota contra el palo derecho de Peratta, y desató el delirio en la cabecera del poli.
Pero como siempre le pasa a Quilmes, la alegría duro poco, nada. Dos minutos después del gol de “bernie”, la defensa volvió a cometer un error infantil, que pagó caro. A la salida de un lateral, Bieler recibió con mucha comodidad, y envió un centro para Sperdutti, quien sin ninguna marca, sacó un potente remate, que se metió abajo, contra el palo derecho de Galíndez.
Luego del empate de Newells, el partido cayó en una meseta, que solo fue alterada por un tiro de Garnier, que contuvo el arquero del conjunto rosarino, y otra distracción cervecera, que Galíndez se encargó de solucionar. Así se fue el primer tiempo.
El segundo tiempo arrancó como terminó el primero, nada de Quilmes, nada de Newells. Caruso metió mano, y mando a la cancha a Cauteruccio, quien remplazó a un intrascendente Gervasio Nuñez. El uruguayo tardo poco en darle la razón a “barba candado”, ya que a los 17, dos minutos después de haber ingresado, tras una linda jugada colectiva y con una exquisita asistencia de Romeo, se la llevó con el pecho y fusiló a Peratta.
Luego del 2-1, Quilmes desperdició algunas chances para cerrar la historia, y los fantasmas de siempre volvieron a rondar por el Centenario, haciendo pensar que Newells, le iba a robar otra vez la alegría, al pueblo cervecero. Y la oportunidad para el equipo rosarino apareció a 8 del final, con la única diferencia, que esta vez, el disparo de Camacho se fue acariciando el segundo palo.
El sufrimiento del cervecero, terminó, cuando a los 40, otra vez Romeo (el jugador distinto del plantel), la mandó, en segunda instancia, al fondo del arco rosarino.
Así, después de 9 fechas, nos reencontramos con la victoria, y podremos disfrutar de una semana distinta. La salvación todavía se presenta como una utopía, pero el sueño solo se alimenta con triunfos, y Quilmes, de una vez por todas, ganó.

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