Quilmes empató 2-2 con Gimnasia en el Centenario. Ganaba desde el vestuario con gol de Vázquez, Castro y Graf lo dieron vuelta, y Kalinski empató a poco del final. El cervecero se mantiene con vida.
Es verdad que la situación exigía un triunfo. Igual de cierto es, que a Quilmes se le presentaba la gran oportunidad de ponerse bien cerquita, y de pisarle los talones a Gimnasia y Huracán. Pero tampoco se puede pasar por alto que estuvo al borde del abismo, que el descenso estuvo a punto de decretarse y que no haber bajado nunca los brazos, le permitió lograr al menos un empate que lo mantiene en carrera, en esta incesante lucha por permanecer en la máxima categoría del fútbol nacional.
Las cosas no pudieron haber arrancado mejor. Era una final, había que jugarla como tal, y Quilmes golpeó a Gimnasia apenas 2 minutos despues de iniciado el partido. Caneo bajó un bochazo de mitad de cancha, y Vázquez (que ya lleva 5, con un promedio de 1 gol cada 43 minutos) la empujó para el 1-0. Parecía que la tarde, se encaminaba para el triunfo cervecero pero no fue así. Quilmes no aprovechó el gol tempranero, nunca se pudo acomodar en la cancha. Kalinski y Garnier perdieron el mediocampo a manos de Rinaudo y Capurro, la defensa hizo agua por todos lados, en especial por el sector derecho, donde Castro lo desbordó a Leyes todas las veces que se lo propuso y entonces el lobo fue el claro dominador de la primera etapa. Galindez evitó el empate en algunas ocaciones, pero el gol estaba al caer. Y llegó a los 31, y como no podía ser de otra manera, con un horror defensivo. Fontanini pifió un centro desde la izquierda, Corvalan rechazó, rebotó en el pecho de Castro y se metió. Tenía que terminar el primer tiempo cuanto antes, porque Quilmes estaba totalmente perdido, porque Gimnasia se animaba y por suerte los primeros 45 minutos se fueron 1-1.
En la segunda parte, el equipo de Caruso cambió la cara. Se pareció más al Quilmes de las últimas fechas, y salió decidido a buscar los 3 puntos. Entró Cauteruccio en lugar de Diego Torres, para tener más frescura en el ataque, ya que Diego no tuvo su mejor tarde. Vázquez lo tuvo, pero la fortuna esta vez no acompañó al goleador. El cervecero manejaba el partido y era quién llevaba peligro al arco rival, pero seguía teniendo problemas defensivos. A esta altura, ya era insostenible la participación de Leyes en el partido, ya que el lateral se equivocaba cada vez que entraba en contacto con la pelota. Caruso tomó nota de esto, Raymonda se preparaba para reemplazarlo, pero desgraciadamente, en su última jugada Leyes dejó su perlita. A la salida de un corner, cayó un centro llovido que Leyes, en una acción similar al partido con Banfield, se la bajó a Castro quién sirvió para que Graf adelantara a Gimnasia 2-1 a los 20 del complemento. Quilmes estaba contra las cuerdas, la derrota era un golpe que sería muy dificil de revertir, y entonces Caruso jugó todas sus fichas. Adentro Raymonda y Jota, afuera Leyes y Cerro. De esta manera el ataque cervecero se colmo de gente, con tres mediocampistas ofensivos (Garnier, Caneo y Raymonda), sumados a los tres atacantes, Vázquez, Cauteruccio y Morales. A los 33 Quilmes, tuvo su premio. Centro al area, cabezazo del uruguayo Martínez y Kalinski la punteó antes de que Monetti tomará contacto con la pelota. De esta manera el santiagueño puso el 2-2 y marcó su primer gol con la blanquita.
Los minutos finales fueron para el infarto, ya que a ninguno le servía el punto y los dos fueron a buscar la victoria, aunque Quilmes fue el que estuvo más cerca. Gimnasia llegó con un desborde de Guillermo, quién envió un centro que Corvalán pudo rechazar ante la llegada de Graf. Por su parte, Cauteruccio le pudo haber dado el triunfo al cervecero, cuando ingreso al area por derecha y remató cerca del palo.
Pablo Lunatti, de buen arbitraje, pitó el final y si bien Quilmes no logró lo que en un principio salió a buscar, consiguió un empate que lo deja con chances de seguir peleando. La gente reconoció la entrega de los jugadores, y despidió al equipo con aplausos.
Parrafo a parte, para esos que están en la tribuna de Quilmes, pero que evidentemente no son hinchas de Quilmes. Mucho se había hablado durante la semana, que el comportamiento ante Gimnasia tenía que ser ejemplar, ya que el COPROSEDE iba a poner el ojo en la parcialidad cervecera, y que de haber algun incidente, el Centenario corría serios riesgos de ser suspendido. Poco les importó a algunos imbeciles, que arrojaron petardos y algunos proyectiles al campo de juego ( el partido debió suspenderse durante algunos minutos) y ahora quién sabe en que cancha y bajo que condiciones, nos toque recibir a Racing por la 15º fecha.

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