En un partido increible, Quilmes derrotó 4-3 a Banfield en el Florencio Sola, y sueña. El equipo de Caruso, lo dió vuelta con actitud y llega de la mejor manera, a la final del próximo sábado ante Gimnasia.
Romeo, Caneo, Vázquez y Cauteruccio, marcaron para Quilmes. Para Banfield anotaron, Quinteros, Ferreyra y Barbaro.
Cierra los ojos y va. Se siente con vida. Sabe que es el último de la carrera, y que falta poco para el disco, pero no le importa. Convencido de que todavía puede, va acercandose a pasos agigantados (ya metió tres al hilo) y los de adelante ya empiezan a mirar a sus espaldas, y se dan cuenta que, si bien todavía el blanquito sigue lejos, avanza con furia. Quilmes cambió la cara, ya no muestra esa indiferencia a la que nos tuvo acostumbrados 25 fechas. Ya no es más aquel equipo, al que cuando le convertían una vez, se sabía perdido. Ya no lo bajan de un solo golpe, sino todo lo contrario, a este nuevo equipo (versión Caruso) le podras pegar las veces que quieras, y se va a levantar. Y tan grande es la convicción de estos jugadores, que si bien conocen sus limitaciones, de a ratos se anima a jugar.
El partido comenzó teniendo como protagonista a Banfield. Al cervecero, le costó hacer pie en el arranque, pero con el correr de los minutos se fue acomodando, y pisando fuerte en el helado reducto banfileño. Hasta que a los 22, el olfato goleador de Romeo puso a Quilmes arriba. El experimentado "9" cervecero, estaba en el lugar donde tenía que estar, y al momento donde tenía que estar. La empujó abajo del arco, y provocó el delirio de la colmada popular visitante. Pero no duró nada, a los 23 Quinteros conectó un centro cruzado, le cambió el palo a Galindez y 1-1. Tras el empate, el partido se pinchó, hasta que a los 30, Diego Torres recupero una pelota en el area de Banfield, y Victor Lopez no tuvo mejor idea que hacerle un penal grosero, que Caneo transformó en el 2-1 con el que Quilmes se fue al vestuario.
El entretiempo tuvo como protagonista a la hinchada mas fiel del fútbol argentino. Un tristisimo operativo policial a cargo del Coprosede, hizo pasear a los micros de Quilmes por toda la capital, y mucha gente se perdió el primer tiempo. Llegaron todos los que faltaban, llegaron los bombos, y la tribuna recibió al equipo para el segundo tiempo, con una fiesta impresionante.
Quilmes arrancó la segunda parte dormido, y Banfield no lo perdonó. Primero un error entre Leyes y Gerlo le permitieron a Ferreyra poner el 2-2. Y había más, a la salida de un lateral Barbaro giró y ajusticio a Galindez. 3-2, y en 15 minutos al equipo de Caruso se le vino todo abajo.
Pero vendría lo mejor, a la cancha Vázquez, Cauteruccio y Raymonda y a jugarsela. A los 30 "el obelisco", que ya lleva 4 goles con la blanquita, recibio de un lateral, dejó en el camino a 2 defensores, y clavó un zurdazo arriba. 10 minutos más tarde, centro de Raymonda, la bajo Caneo y Cauteruccio de primera concretó la levantada. Final, la gente y los jugadores se unieron en un grito, en una ilusión, tras un partido inolvidable.
Se viene Gimnasia, una final para evitar el descenso, y Quilmes debe seguir mostrando la actitud, que ya se transformó en moneda corriente, para conseguir el objetivo, y en caso de que no se de, para irse con la frente bien alta.

Este es el blog de la suerte, desde que lo creastes 3jugados = 3 ganados. Te felicito
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